En el mercado actual del sector de instalaciones térmicas el ahorro energético de las mismas es un factor clave para su sostenibilidad y economía de explotación. Es importante, por tanto, realizar el estudio, el proyecto, ejecutar la obra y llevar a cabo las tareas de mantenimiento sin dejar de tener en mente este factor.
Para conseguirlo, exploramos diferentes caminos tendentes a la mejora de ciclos de refrigeración y al cambio a refrigerantes y funcionamientos más efectivos. En este sentido, se están utilizando gases refrigerantes de altas presiones con los que conseguimos una mayor efectividad, circuitos con control electrónico de expansión, variación de frecuencia tanto en compresores como en condensadores y equipos de modificación y mejora de circuito frigorífico como son los subenfriadores y los desrecalentadores.
No podemos especificar el porcentaje de ahorro de una manera general, puesto que el ahorro conseguido en cada caso dependerá del uso que se le vaya a dar a la instalación y del tipo seleccionado de refrigerante, así como su funcionamiento en campo y una serie de parámetros críticos a manejar.
Como consecuencia de las medidas adoptadas para potenciar el ahorro energético, la instalación se verá además beneficiada porque se incrementará su rendimiento. Así, con una inversión fácilmente amortizable, optimizará su instalación no sólo de cara a obtener ahorros en consumo energético sino también desde el punto de vista de su estabilidad y fiabilidad.
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