Los gases fluorados y el calentamiento atmosférico

Los gases fluorados comenzaron a usarse a principios de los años 90 como sustitutos de aquellos que agotaban la capa de ozono y que fueron prohibidos por el Protocolo de Montreal. Son utilizados, además de como refrigerantes, como agentes extintores de incendios, disolventes y para la fabricación de espumas aislantes e incluyen, entre otras, las siguientes sustancias:

Hidrofluorocarbonos (HFC): compuesto orgánico formado por carbono, hidrógeno y flúor, cuya molécula no contenta más de seis átomos de carbono. Son el grupo más común de gases fluorados. o Perfluorocarbonos (PFC): Compuesto orgánico formado por carbono y flúor, cuya molécula no contenta más de seis átomos de carbono. o Hexafluoruro de azufre (SF6). A pesar de que prácticamente no agotan la capa de ozono, tienen un  elevado potencial de calentamiento atmosférico (PCA o GWP, por sus siglas en inglés), y una larga permanencia en la atmósfera, por lo que contribuyen al denominado “efecto invernadero” y con ello, a agravar los efectos del cambio climático. Por todo esto han sido incluidos en el Protocolo de Kyoto y son objeto de limitaciones y restricciones en las normativas medioambientales a nivel mundial. En España a partir de 2014, serán objeto de un impuesto, calculado en función de su PCA. Todo ello hace pensar que el futuro de los gases fluorados es crítico y se está trabajando para encontrar alternativas que con parámetros de rendimiento y eficiencia similares, sean más respetuosas con el medio ambiente.

DEFINICIÓN Y CÁLCULO DEL PCA

La necesidad de establecer una escala común a través de la que se pudieran medir las emisiones de gases de efecto invernadero y comparar así el impacto de los diferentes gases sobre la atmósfera, propició el establecimiento del PCA como índice universal.

Algunas definiciones: El Real Decreto 138/2011, de 4 de febrero, por el que se aprueban el Reglamento de Seguridad para Instalaciones Frigoríficas y sus instrucciones técnicas complementarias, define el índice PCA de la siguiente manera: «3.7.20. Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA) en inglés GWP (Global Warming Potencial): Parámetro que mide el potencial de calentamiento atmosférico producido por un kilo de toda sustancia emitida a la atmósfera, en relación con el efecto producido por un kilo de dióxido de carbono, CO2, que se toma como referencia, sobre un tiempo de integración dado».

En el Reglamento 842/2006 (Reglamento vigente desde 2006, que tiene por objetivo reducir contener, prevenir y con ello disminuir las emisiones de gases fluorados de efecto invernadero definidos en el Protocolo de Kyoto): «Potencial de calentamiento atmosférico»: el potencial de calentamiento climático de un gas fluorado de efecto invernadero en relación con el del dióxido de carbono. El potencial de calentamiento atmosférico (PCA) se obtiene a partir del potencial de calentamiento de un kilogramo de gas en relación con un kilogramo de CO2 sobre un período de 100 años». Las cifras relativas al PCA que figuran en este Reglamento son las publicadas en el Tercer Informe de Evaluación adoptado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, de 2001.

Cálculo del PCA: Como mencionamos, este índice fue desarrollado y utilizado en el Protocolo de Kyoto y está basado en la integral de la media global de RF (Radiative Forcing: la diferencia entre la energía radiante recibida por la tierra y la energía radiante devuelta al espacio) de una emisión de un 1 kg de algún compuesto (i) con relación a la de 1 kg del gas de referencia, CO2. Se calcula de la siguiente manera: Donde: o TH: Horizonte de tiempo. o RFi: Es la media global del RF del Componente i. o ai: Es el incremento de RF por unidad de masa en abundancia atmosférica del componente. o [Ci(t)]: Es la evolución en el tiempo de la cantidad de i. Y las correspondientes cantidades del gas de referencia (r) en el denominador.

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