Aprobado el Impuesto sobre Gases Fluorados

El pasado jueves 17 de octubre el Congreso aprueba definitivamente el Impuesto sobre Gases Fluorados de Efecto Invernadero (Artículo 5 del Proyecto de Ley 121/000054), que se comenzará a aplicar en enero de 2014.

En este post vamos a analizar los aspectos más importantes de este impuesto y la manera en la que nos va a afectar desde el punto de vista de las instalaciones de frío industrial y comercial.

Comenzamos con un pequeño resumen sobre la naturaleza del impuesto:
Se trata de un impuesto indirecto que grava el consumo de Gases Fluorados de Efecto Invernadero, en función de su Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA o GWP).
Para este impuesto, se consideran los gases fluorados de efecto invernadero que figuran en el Reglamento CE nº 842/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo de 17 de mayo de 2006, sobre gases fluorados de efecto invernadero. En concreto: Los hidrofluorocarburos (HFC), perfluorocarburos (PCF) y el hexafluoruro de azufre (SF), así como los preparados que contengan mezclas de estos gases, incluyendo los regenerados y reciclados.

Están exentos de la aplicación del impuesto los siguientes supuestos:

Los gases fluorados de efecto invernadero con un PCA igual o inferior a 150.
La primera carga de estos gases en instalaciones y equipos de nuevo uso.
Los  gases fluorados que se destinen a la exportación.

Cómo nos va a afectar

La aplicación del impuesto va a ser progresiva de forma que en 2014 se tributará un 33%; en 2015, un 66% y ya en 2016, el 100%.

Para el cálculo del impuesto, tenemos que tener en cuenta los siguientes conceptos:

La base imponible: es el peso del gas expresado en kg.
El tipo impositivo de cada gas, que se obtiene de aplicar el coeficiente de 0,020 sobre el PCA del gas fluorado en cuestión, con un máximo de 100 € por kg. En el caso de gases regenerados y reciclados, se aplicará un coeficiente menor, de 0,85 sobre el PCA.

Así, en función de los kilos y el tipo de gas refrigerante que vayamos a cargar, podremos hacer un cálculo del impuesto que se nos va a aplicar. La siguiente tabla muestra el tipo impositivo para los gases refrigerantes más habituales en refrigeración, teniendo en cuenta la aplicación progresiva del impuesto hasta 2016:

Deducciones y devoluciones:
Se establece la posibilidad de deducción o devolución para aquellos gases que sean retirados de los equipos y se acredite debidamente su destrucción, reciclado o regeneración.

A modo de resumen, podemos decir que este texto final supone ciertas mejoras con respecto al original de julio de 2013. Las más importantes: la aplicación progresiva del impuesto hasta 2016 y la exención para las cargas de gases fluorados en instalaciones nuevas. También, la liquidación cuatrimestral en lugar de trimestral, la posibilidad de que se pueda solicitar la deducción o devolución si el gas se entrega para su destrucción, reciclado o regeneración y la aplicación de un coeficiente menor si se utilizan gases regenerados y reciclados.

Queda pendiente su publicación en el Boletín Oficial del Estado para su entrada en vigor y que en ella se definan los detalles relacionados con los procedimientos a seguir en cuanto a condiciones de presentación y solicitud de devoluciones, modelos, plazos y otros requisitos formales.

Es el momento de hacer cálculos para ver cómo puede repercutir este impuesto en nuestras instalaciones y de analizar gases alternativos que nos ayuden a minimizar su efecto, teniendo en cuenta además, que va a haber más cambios legislativos que nos van a afectar, como las modificaciones inminentes en la normativa F-Gas (REGLAMENTO (CE) No 842/2006), cuya aprobación está prevista para enero de 2014, que van a suponer restricciones en refrigerantes HFCs tan utilizados como el R404A, para los que incluso se está planteando la prohibición.

En este contexto, es importante valorar la opción del uso de refrigerantes naturales como el CO2  o el amoniaco, que a día de hoy se plantean como soluciones definitivas frente a los futuros cambios normativos que se avecinan, así como el uso de freones con bajo PCA en aquellas instalaciones en las que los gases naturales no sean la mejor opción, asegurando la estanqueidad de la instalación para erradicar las emisiones de gas.

Si necesita asesoramiento técnico, podemos ayudarle.

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