Acuerdo de la cumbre de cambio climático

Debido a la enorme repercusión del acuerdo de la Cumbre de París sobre el Cambio Climático (COP21) concluida el pasado fin de semana, nos gustaría resumir en este post los aspectos más importantes, recogiendo también algunas de las críticas más recurrentes hacia este acuerdo, catalogado por muchos como histórico.

El texto final establece como objetivo conseguir que el aumento de las temperaturas a final de siglo se mantenga muy por debajo de los 2 grados y compromete a los países firmantes a realizar esfuerzos para que ese aumento de temperaturas se sitúe en torno a 1,5 grados.

Para alcanzar esta meta, los gobiernos se comprometieron a detener “cuanto antes” el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. No se  contemplan sanciones para países que incumplan sus compromisos, sólo acuerdan informar sobre sus emisiones y esfuerzos para reducirlas.

Se prevé un apoyo financiero de los países desarrollados a los países más pobres para ayudarles a reducir sus emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático, habiéndose comprometido a  realizar aportaciones de 100.000 millones de dólares anuales hasta 2025.

Los países firmantes tienen que presentar documentos sobre la inclusión del acuerdo en su legislación nacional, cada uno de la manera que estime oportuno. Además, en 2020 deberán de volver a enviar sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que nunca podrán ser inferiores a los ya presentados.

El primer balance se realizará en el año 2023 y la primera revisión oficial está fechada en 2025.

Uno  de los aspectos que lo distinguen de acuerdos anteriores, por ejemplo el de la última cumbre del clima en 2009 en Copenhague, es que en esta ocasión el acuerdo tiene carácter vinculante. El texto finalmente aprobado tiene efectos jurídicos sobre los naciones participantes.

Desde el anuncio del acuerdo, han surgidos voces críticas que lo consideran un acuerdo de muy poco valor, en el que tan sólo se recogen promesas, no acciones:

La utilización de términos como “lo antes posible” en referencia al máximo de emisiones y “rápidamente” para reducir las emisiones, son dos de los ejemplos citados para mostrar la falta de concreción.

El acuerdo no utiliza en ningún momento palabras como “fósil” ni “renovable”.

Las Partes aportarán en la ratificación del Acuerdo sus compromisos de reducción de emisiones que serán revisados a la baja cada cinco años o antes de forma voluntaria. Los presentados antes de la COP no son compatibles con los escenarios de 2ºC de menor coste.

El Documento de Adopción pide a las Partes que han presentado compromisos de reducción que contemplen el escenario 2030 (como el de la UE) que estos compromisos se revisen en 2020. El Acuerdo no hace referencia alguna a esta petición.

En cuanto a la financiación, no se concreta la manera en la que será distribuida la ayuda financiera prevista, ni cuando se distribuirá.

Se establece como objetivo conseguir que el aumento de las temperaturas se mantenga muy por debajo de los 2 grados y compromete a los países firmantes a realizar esfuerzos para que ese aumento de temperaturas sea de 1,5.
Para alcanzar la nueva meta, los gobiernos se comprometieron a detener “cuanto antes” el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
A fin de alcanzar el objetivo de largo plazo, los países acordaron fijarse cada cinco años metas nacionales para la reducción de gases de efecto invernadero.
Se prevé un apoyo financiero de los países ricos a los países pobres para ayudarles a reducir sus emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático. El compromiso es de otorgar 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020. El acuerdo no prevé cantidades específicas. Sin embargo, las naciones ricas habían comprometido de antemano un financiamiento contra el cambio climático por 100.000 millones de dólares en los próximos años hasta 2020.
No se incluyen sanciones para países que incumplan sus compromisos.  Tan sólo se comprometen a informar sobre sus emisiones y esfuerzos para reducirlas.
Los países tienen que presentar documentos sobre la inclusión del acuerdo en su legislación nacional, cada uno de la manera que estime oportuno. Además, en 2020 deberán de volver a enviar sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que nunca podrán ser inferiores a los ya presentados.
El primer balance se realizará en el año 2023 y la primera revisión oficial está fechada en 2025. Estas fechas son, a juicio de muchos especialistas, tardías. Por ello le piden a las naciones que se comprometan a revisar sus compromisos con el clima antes incluso de 2020.
Uno  de los aspectos que lo distinguen de acuerdos anteriores, por ejemplo el de la última cumbre del clima en 2009 en Copenhage, es que en esta ocasión el acuerdo tiene efectos vinculantes. El texto finalmente aprobado tiene efectos jurídicos sobre los países firmantes.
Voces críticas lo consideran un acuerdo con poco valor, ya que no se concreta, son promesas,
Términos como “lo antes posible” en referencia al máximo de emisiones y “rápidamente” para reducir las emisiones carecen de concreción práctica.
El Acuerdo no utiliza en ningún momento los términos “fósil” ni “renovable”.
El Documento de Adopción reconoce la importancia del “carbon pricing”. Nada dispuesto al efecto en el Acuerdo.
Las Partes aportarán en la ratificación del Acuerdo sus compromisos de reducción de emisiones que serán revisados a la baja cada cinco años o antes de forma voluntaria. Los presentados antes de la COP no son compatibles con los escenarios de 2ºC de menor coste.
El Documento de Adopción pide a las Partes que han presentado compromisos de reducción que contemplen el escenario 2030 (como el de la UE) que estos compromisos se revisen en 2020. El Acuerdo no hace referencia alguna a esta petición.
Cómo y cuándo
Otro de los temas críticos durante la cumbre fue el dinero que los países desarrollados debían ofrecer a los países en desarrollo.
Se estableció que las naciones ricas aportarían “como mínimo” US$100.000 millones anuales “teniendo en cuenta las necesidades y prioridades” de los países en desarrollo.
Si bien ActionAid reconoce que hay puntos en la dirección correcta, “el acuerdo final no ofrece ninguna seguridad real para los países pobres en cómo será distribuida esa ayuda financiera, cuando será distribuida y cuánto estará disponible para adaptación”, se lee en el documentoDebido a la enorme repercusión del acuerdo de la Cumbre de París sobre el Cambio Climático (COP21) concluida el pasado fin de semana, a continuación resumimos los aspectos más importantes y recogemos algunas de las críticas más recurrentes contra este acuerdo catalogado por los países participantes como histórico.
Se establece como objetivo conseguir que el aumento de las temperaturas se mantenga muy por debajo de los 2 grados y compromete a los países firmantes a realizar esfuerzos para que ese aumento de temperaturas sea de 1,5.
Para alcanzar la nueva meta, los gobiernos se comprometieron a detener “cuanto antes” el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
A fin de alcanzar el objetivo de largo plazo, los países acordaron fijarse cada cinco años metas nacionales para la reducción de gases de efecto invernadero.
Se prevé un apoyo financiero de los países ricos a los países pobres para ayudarles a reducir sus emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático. El compromiso es de otorgar 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020. El acuerdo no prevé cantidades específicas. Sin embargo, las naciones ricas habían comprometido de antemano un financiamiento contra el cambio climático por 100.000 millones de dólares en los próximos años hasta 2020.
No se incluyen sanciones para países que incumplan sus compromisos.  Tan sólo se comprometen a informar sobre sus emisiones y esfuerzos para reducirlas.
Los países tienen que presentar documentos sobre la inclusión del acuerdo en su legislación nacional, cada uno de la manera que estime oportuno. Además, en 2020 deberán de volver a enviar sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, que nunca podrán ser inferiores a los ya presentados.
El primer balance se realizará en el año 2023 y la primera revisión oficial está fechada en 2025. Estas fechas son, a juicio de muchos especialistas, tardías. Por ello le piden a las naciones que se comprometan a revisar sus compromisos con el clima antes incluso de 2020.
Uno  de los aspectos que lo distinguen de acuerdos anteriores, por ejemplo el de la última cumbre del clima en 2009 en Copenhage, es que en esta ocasión el acuerdo tiene efectos vinculantes. El texto finalmente aprobado tiene efectos jurídicos sobre los países firmantes.
Voces críticas lo consideran un acuerdo con poco valor, ya que no se concreta, son promesas,
Términos como “lo antes posible” en referencia al máximo de emisiones y “rápidamente” para reducir las emisiones carecen de concreción práctica.
El Acuerdo no utiliza en ningún momento los términos “fósil” ni “renovable”.
El Documento de Adopción reconoce la importancia del “carbon pricing”. Nada dispuesto al efecto en el Acuerdo.
Las Partes aportarán en la ratificación del Acuerdo sus compromisos de reducción de emisiones que serán revisados a la baja cada cinco años o antes de forma voluntaria. Los presentados antes de la COP no son compatibles con los escenarios de 2ºC de menor coste.
El Documento de Adopción pide a las Partes que han presentado compromisos de reducción que contemplen el escenario 2030 (como el de la UE) que estos compromisos se revisen en 2020. El Acuerdo no hace referencia alguna a esta petición.
Cómo y cuándo
Otro de los temas críticos durante la cumbre fue el dinero que los países desarrollados debían ofrecer a los países en desarrollo.
Se estableció que las naciones ricas aportarían “como mínimo” US$100.000 millones anuales “teniendo en cuenta las necesidades y prioridades” de los países en desarrollo.
Si bien ActionAid reconoce que hay puntos en la dirección correcta, “el acuerdo final no ofrece ninguna seguridad real para los países pobres en cómo será distribuida esa ayuda financiera, cuando será distribuida y cuánto estará disponible para adaptación”, se lee en el documento.

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