El uso adecuado del aire acondicionado y la regulación de temperatura en oficinas

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Seguro que a ti también te ha ocurrido alguna vez: estás trabajando en la oficina y te congelas, mientras otro que está sentado a tu lado tiene calor. Y cada cinco minutos se cambia el termostato, causando pequeñas guerras de guerrillas entre compañeros, porque la climatización de oficinas supone la búsqueda de estabilidad en la temperatura corporal de una amplia mayoría, todo un reto.

La temperatura es sin duda uno de los factores clave en el bienestar laboral. Según la última encuesta de HGS sobre salud en entornos laborales, el 49% de trabajadores cree que la temperatura de su oficina no es la adecuada, muy alta o muy baja, el 81% dice que esta variación repercute negativamente en su rendimiento y el 56% asegura que la climatización en su ámbito de trabajo es mejorable.

Lo que dice la ley respecto a rangos de temperatura en oficinas

¿Cuál es la temperatura ideal en una oficina? Si apelamos a la normativa sobre Seguridad y Saludo en espacios de trabajado del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, hay que evitar las temperaturas y humedades extremas, los cambios bruscos de temperatura, las corrientes de aire y la irradiación solar por ventanas o paredes de cristal. Los espacios de trabajo cerrado deberán mantener una temperatura ambiental mínima de 17º C y la máxima de 27º C.

Distintos tipos de instalaciones de climatización en oficinas

En primer lugar tenemos los fan-coils, que básicamente consiste en una bobina con un ventilador. Por la bobina circula el agua, a una temperatura determinada, que calienta o enfría y a su alrededor. El ventilador dispersa el calor hacia la oficina. Puede ser a dos tubos a o a cuatro tubos, siendo el de cuatro tubos algo más flexible. Los fan-coils a cuatro tubos son muy comunes y funcionales para enfriar zonas concretas de un edificio mientras se calientan otras.

Otro sistema es el VRV/VRF de climatización para oficinas distribuye un gas que también sirve para calentar o enfriar aire, según las necesidades. Nos permite elegir la temperatura que queramos en cada unidad, al tiempo que aprovechamos el calor generado en las unidades como fuente de energía térmica. Es tal vez el sistema más eficaz y moderno, también el más complejo. En este caso podemos determinar la temperatura para zonas muy pequeñas dentro de una oficina, mejorando el problema de las diferentes sensibilidades de los empleados frente al frío o calor.

¿Qué podemos hacer para utilizar el aire acondicionado de la oficina de la forma más adecuada?

En primer lugar ajustaremos la temperatura entre 24 y 26º C, considerando que es la temperatura ideal en oficina. Este rango es suficiente para combatir los efectos del calor, sin derroche de energía. Marcaremos 5ºC por debajo de la temperatura de fuera. No debemos orientar directamente el flujo de aire frío a las personas, lo que puede derivar en problemas de salud como catarros y resfriados, faringitis, rinitis o dolores de cabeza. También trataremos de limpiar los filtros, al menos una vez al año, de tal forma que eliminaremos polvo, polen y gérmenes, con un plan de mantenimiento adecuado capaz de sacar el máximo rendimiento de las máquinas. Intentaremos cerrar las puertas y ventanas de la oficina. Esta acción nos va a ayudar a facilitar el enfriamiento. Y por último y muy importante, debemos apagar el aparato cada vez que no hay nadie en la oficina utilizando termostatos y relojes para regular la temperatura en los diferentes espacios de la oficina, programando su funcionamiento.

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