El futuro de los refrigerantes en instalaciones de refrigeración

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Las exigencias impuestas por la normativa medioambiental tanto a nivel europeo, como de otros países como Estados Unidos o Japón donde existen regulaciones similares y medidas como la tomada por el gobierno español que aplicará un impuesto sobre los gases fluorados a partir de 2014, han propiciado que los fabricantes de gases refrigerantes se hayan volcado en el desarrollo de nuevos refrigerantes que puedan ser sustitutivos de los gases fluorados de efecto invernadero. Son HFCs de bajo impacto medioambiental, con PCAs (Potencial de Calentamiento Atmosférico) inferiores o HFOs (Hidro-fluoro-olefinas) y mezclas de éstos.

Entre los HFCs sustitutivos del R-404A (PCA=3784) se podrían citar entre otros el R-407A (PCA=2107) o el R-407F (PCA=1824), que son mezclas del R-32, R-125 y R-134A, y que parece que después de pruebas y ensayos se comportan incluso mejor que el R-404A con una eficiencia mayor en baja temperatura y menor consumo energético.
En relación con los HFOs, se utilizan principalmente en el sector del automóvil, aunque también alguna de sus mezclas puede ser utilizada en refrigeración comercial como alternativa al R-134A y otros HFCs.

El problema es que parece que ninguna de estas opciones parece ser la solución definitiva. Aunque en menor medida, todos ellos siguen siendo gases fluorados efecto invernadero que contribuyen al calentamiento atmosférico y por la evolución de la normativa podemos pensar que va a ser más restrictiva todavía con este tipo de gases, llegando algunos incluso a desaparecer.

Además de estos HFCs o HFOs alternativos, que podemos considerar “químicos”, tenemos que contemplar la opción de los llamados refrigerantes naturales como el Amoniaco, el CO2 o los Hidrocarburos.

Estos gases naturales no destruyen la capa de ozono, contribuyen en menor medida al calentamiento atmosférico y son excelentes refrigerantes, pero todos ellos tienen alguna limitación: la inflamabilidad en el caso de los hidrocarburos, la toxicidad del amoniaco y en lo referido al CO2 las reticencias existentes por su trabajo a altas presiones. En el caso del amoniaco y el CO2 estas limitaciones son salvables con sistemas de seguridad adecuados.

Como vemos, no existe ningún refrigerante perfecto que encaje en todo tipo de necesidades de refrigeración. A la hora de elegir entre las diferentes opciones que se nos presentan, además de su impacto medioambiental, es importante valorar también otros aspectos como las prestaciones, la seguridad, el mantenimiento y la economía, en función de las necesidades y características de cada proyecto.

Cofrico, como empresa instaladora y mantenedora, en conocimiento de todas las alternativas disponibles y al corriente de las novedades del mercado, le puede asesorar a la hora de elegir la solución tecnológica que mejor encaje en su proyecto. Consúltenos.

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